martes, 7 de mayo de 2013

El interés Superior del Niño


Leonera es un film del director argentino Pablo Trapero. La película trata sobre la relación de una madre con su hijo, relación que se desarrolla dentro la prisión. La protagonista, Julia, es una joven universitaria acusada de homicidio y alojada en un penal de Argentina. Está embarazada y por eso es ubicada en un pabellón especial. 

Frente a la pregunta, “¿Qué es lo mejor para un niño?” nos encontramos ante un conflicto de derechos. En estos casos se acude al principio jurídico de interés superior del niño. 

Principio que indagaremos siguiendo el texto de Miguel Cillero Bruñol: el Interés Superior del Niño en el marco de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. 

En Leonera, se pone de relieve un conflicto de derechos fundamentales: el derecho de los padres a la crianza y a la educación, el derecho del niño al lazo con su madre, y el derecho de que “su crianza y educación se dirija hacia el logro de la autonomía en el ejercicio de sus derechos”.1 En este sentido, el concepto de interés superior del niño convoca a la ponderación e interpretación de la norma para el caso singular. 

A lo largo del siglo XX la manifestación más significativa del movimiento de protección de los derechos del niño es la aprobación de la Convención Internacional. En el ámbito internacional se destacan dos hitos que han sido antecedentes de la Convención:

  1. La Declaración de Ginebra de 1924.
  2. La Declaración Universal de Derechos del Niño de 1959.
La Convención Internacional sobre los derechos del niño representa el consenso de las diferentes culturas y sistemas jurídicos de la humanidad en aspectos tan esenciales como:
  1. Los derechos y deberes de los padres y del Estado frente al desarrollo de los niños.
  2. Las políticas públicas dirigidas a la infancia.
  3. Los límites de la intervención del Estado y la protección del niño de toda forma de amenaza o vulneración de sus derechos fundamentales.
  4. La obligación de los padres, los órganos del Estado, y la sociedad en general de adoptar todas las medidas para dar efectividad a sus derechos.
La Convención supera, por decisión de los propios Estados, visiones excluyentes de las diferencias culturales que impiden construir estándares jurídicos comunes a todas las personas relativos a sus derechos fundamentales

Los derechos de los niños disponen de mecanismos más efectivos de protección en la medida en que permanecen ligados a los derechos humanos. Durante el siglo XX, los derechos humanos han pasado a ser concebidos como el contenido esencial, la sustancia del sistema democrático. El principio del interés superior del niño fue uno de los mecanismos para avanzar en este proceso de considerar el interés del niño como un interés que debía ser públicamente, y por consecuencia jurídicamente protegido.

Una de las paradojas de la evolución del derecho de la infancia, es que ha sido necesario limitar las facultados del Estado para intervenir en los asuntos de los niños, niñas y adolescentes, lo que ha debido hacerse con especial preocupación en el ámbito de la aplicación abierta o encubierta de mecanismos del sistema punitivo hacia los niños.

Generalmente se cree que el interés superior del niño es una directriz vaga, indeterminada y sujeta a múltiples interpretaciones, tanto de carácter jurídico como psicosocial, que constituiría una especie de excusa para tomar decisiones al margen de los derechos reconocidos en razón de un etéreo interés superior de tipo extra-jurídico. Es necesario abandonar esta interpretación, por el contrario, se debe armonizar la utilización del interés superior del niño con una concepción de los derechos humanos como facultadas que permiten oponerse a los abusos de poder y superan el paternalismo que ha sido tradicional para regular los temas relativos a la infancia. 

"..La interpretación de lo que se entiende por el interés superior del niño debe ser compatible con toda la Convención, incluidos la obligación de proteger a los niños contra toda forma de violencia y el requisito de tener debidamente en cuenta las opiniones del niño; ese principio no puede aducirse para justificar prácticas, como los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes, que están reñidas con la dignidad humana y el derecho a la integridad física del niño."
 Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 8

El interés superior del niño le recuerda al juez o a la autoridad de que se trate, que ella no "constituye"soluciones jurídicas desde la nada sino en estricta sujeción, no sólo en la forma sino en el contenido, a los derechos de los niños sancionados legalmente. En este sentido el interés superior del niño no solamente inspira las decisiones de las autoridades. Aun más, este interés lo que dispone es una limitación, una obligación, una prescripción de cáracter imperativo hacia las autoridades.

El adolescente privado de libertad por haber cometido un grave delito contra la integridad física o la vida de otra persona, tendrá derecho a que se le satisfaga su derecho a la educación; también el niño separado de uno o ambos padres tendrá derecho a que se le asegure la posibilidad de mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es superior al interés superior del niño

Finalmente, el interés superior del niño permitiría llenar algunos vacíos o lagunas legales, tanto para la promulgación de nuevas leyes como para tomar decisiones en casos en que no exista norma expresa. El interés superior del niño es la satisfacción integral de sus derechos. 

Retomando la pregunta:  “¿Qué es lo mejor para un niño, cuya madre está en situación de carcel?” Creemos que debe hacerse un equipo multidisciplinario que evalúe las diversas aristas del caso, y se de una respuesta particular, para cada caso.

Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes

lunes, 6 de mayo de 2013

Violencia en las Escuelas


Violencia en las escuelas - Investigación del Centro Gumilla.


"No me gusta venir al liceo es aburrido, es un fastidio, no hay nada divertido que hacer, los profesores son un fastidio, aquí no se hace nada, no me gusta estudiar, me divierto es metiéndome con los chamos."

"Yo quiero ser grandes ligas, a mí lo que me gusta es el béisbol  estoy en una academia de béisbol que mi papá me paga con sacrificio pero él me dijo que si a mí me gusta y lo hago bien él me va a apoyar, debo estudiar, sacar buenas notas, portarme bien, no meterme en líos y así el me apoya...practico por aquí por mi casa  y  los sábados voy a la academia  y los juegos entre equipos...quiero ser como Omar Vizquel"


La Fundación Centro Gumilla, a través del Observatorio de Participación y Convivencia Social, decidieron llevar a cabo esta investigación sobre violencia en las escuelas, en las parroquias con mayores índices de criminalidad y homicidios, en Catia y Petare, con la finalidad de propiciar espacios de información, reflexión y acción, con base a los resultados del estudio. En el estudio se realizaron 539 entrevistas entre estudiantes y profesores, en los colegios Fe y Alegría, AVEC y planteles públicos de Catia y Petare

Aquí les presentamos un resumen de los principales resultados del estudio.

La violencia escolar, es una violencia estructural que ha sido incorporada al sistema, perturbando el ambiente escolar, no solamente en el desempeño académico y la calidad de la enseñanza, se va configurando un ambiente escolar hostil que dificulta la socialización en valores de convivencia pacífica, que promuevan el dialogo y la conciliación.

Infraestructura del Plantel

La infraestructura escolar deteriorada o con poco mantenimiento da un mensaje simbólico que el espacio donde se apropian las destrezas básicas está desordenado, lo que propicia la poca identidad con la institución y constituye un factor psicológico de riesgo que contribuye a las múltiples condiciones para la violencia dentro del recinto escolar. Así el ámbito escolar se ve afectado por la carencia en los servicios básicos necesarios para llevar a cabo las actividades dentro del plantel, lo que afecta la calidad de las condiciones en que se imparten las clases. 

Dinámica dentro del Plantel

Para los estudiantes las inasistencias de los profesores se presenta como la principal dificultad para recibir clases. En segundo lugar, los problemas entre los estudiantes, hecho que indica que los planteles no poseen mecanismos de control que permitan evitar que estos problemas afecten la dinámica escolar formal. 

Según los estudiantes los lugares en el que se presentan más hechos violentos son: en la salida del plantel (72%), en el patio (60%), en el aula de clases (59%), en los pasillos (39%), en los baños (28%)
La violencia en los centros educativos es abierta y desafiante. La violencia no sólo se da entre alumnos y profesores, también se agregan los representantes, que se presentan como entes agresores lo cual influye y aumenta el ámbito hostil que se da en los colegios. La familia y la escuela, más que prevenir la violencia, la propician, y los representantes incluso la ejecutan. 

La violencia que se da en la salida ocurre porque los estudiantes consideran que en la salida o fuera del plantel no existen mecanismos u organizaciones que regulen su conducta. Sin embargo, es considerable que dentro del centro educativo los niveles de violencia son representativos, llegando a las aulas de clases, espacio vital para el aprendizaje. Con relación a si los docentes han sentido temor al desplazarse por el plantel han respondido que no se han sentido intimidados por los estudiantes, evidencia que la figura del docente se mantienen como imagen de respeto para los estudiantes; de cada 100 sólo 5 responden que han sido atemorizados. Esta figura de autoridad e imagen de respeto puede considerarse como un punto favorable que permita a los docentes tener diálogo con todos los actores que hacen vida en la comunidad para lograr acuerdos de convivencia.

Ante los hechos de violencia sexual, existe una clara diferencia por zona geográfica, se duplica la evidencia de hechos sexuales en Petare en relación a Catia. Estos hechos de violencia sexual ocurren en cualquier parte de la infraestructura escolar, con mayor frecuencia en el aula de clases. Es interesante destacar que los hechos de índole sexual, se presentan de forma considerable dentro de los planteles, bien sea como juegos sexuales o prácticas de iniciación entre adolescentes, si estos son documentados, a través de cámaras  celulares u otro objeto destinado para tal fin, puede ser considerado violencia sexual, ya que se trata de menores de edad y la difusión de estos hechos por medios públicos o de fácil acceso (internet) pueden ocasionar severos da;os psicológicos y morales a las personas que han sido grabadas, siendo además un delito. 

Violencia Física

Las peleas son el mecanismo privilegiado por los alumnos para la resolución de conflictos. Sin embargo, se evidencia que la violencia no se da de forma planificada ya que un 87% de los estudiantes se presenta sin armas al momento de la pelea. 

Consumo de Sustancias Psicoactivas

Existe una alta evidencia de estudiantes que han sido vistos por los docentes consumiendo alcohol y cigarros, en el plantel, hecho que indica cómo el centro educativo tiene nuevas concepciones para el uso de sus espacios, más que para la formación de los estudiantes. Entre los motivos de los estudiantes para el consumo de estas sustancias encontramos: la presión social, el adquirir algún status y de esta forma sentirse importantes y diferentes al resto de sus pares. Los docentes consideran que de cada 10 estudiantes 1 puede vender sustancias psicoactivas en el plantel, hecho que evidencia el riesgo en el que se encuentran los ni;os, ni;as y adolescentes. 

Acudir a un centro educativo no garantizará a estos estudiantes escapar de la violencia con la que habitan. Al contrario, el plantel es una extensión de su cotidianidad, con el adicional, de que con la institución establecen sentimientos que pueden revertirse. 


Las niñas suelen ser más constantemente violentas que los niños, son menos tolerantes en la pelea y en la discusión, sin embargo los varones son más contundentes en la agresión física. 

Ante esta situación, no se deben reforzar las conductas violentas de los estudiantes en los planteles. Un ejemplo cuando se expulsa a un alumno del plantel por cometer un hecho violento. Al ser expulsado, el joven termina representando una amenaza más grave para el centro educativo, ya que al no estar en la institución puede buscar tomar medidas más drásticas o represalias más graves contra los estudiantes o profesores. 

Una de las formas incoherentes en las que la escuela se manifiesta frente a la violencia, es la tendencia a minimizar la gravedad de las agresiones entre iguales, actúan como si no existiera, apoyando de forma implícita a la violencia, producto de una insuficiente respuesta frente a ella, contribuyendo así, con su reproducción y dificultando su superación. 

En los barrios caraqueños el malandro se presenta como una figura de autoridad, por lo que los estudiantes pueden verlo como un modelo a seguir, así que se deben reforzar casos exitosos de personas que han logrado superarse a pesar de las condiciones adversas que existen en los barrios caraqueños, como lideres sociales, deportistas, artistas, entre otros. 

En la actualidad, la inseguridad con la que viven los niños, niñas y adolescentes pone en riesgo, tanto su desarrollo personal, como sus vidas, por lo que la omisión de esta realidad se convierte en el mayor error que se puede cometer.





jueves, 2 de mayo de 2013

Juderkis Aguilar - Activismo



¿Quién eres? ¿De donde vienes?


Antes de iniciar este artículo sería conveniente realizar unas preguntas claves que me permitan dilucidar la temática en cuestión ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? Y ¿A dónde voy?.

El defender los derechos humanos es una bandera de paz y el fruto por ello,  es la construcción de una sociedad justa.
A lo largo de mis casi 20 años de existencia por los derechos humanos, he tenido la ganancia de introducir  esa cultura en la totalidad de mi plan de vida, desde lo teórico y sobre todo desde lo práctico.  Definitivamente el activismo ha hecho nido y cala en mi existencia.

No en vano que llegué a una comunidad religiosa, donde existían para  entonces, jóvenes con inquietudes, deseos, sueños y desde luego con un gran compromiso para transformar su realidad, su entorno.  Entre visitas a los ancianatos, a hogares con niños, niñas y adolescentes con atención especial; participar en planes vacacionales de derechos para niños, niñas y adolescentes; voluntariado en una ONG, visitas a centros penitenciarios, acompañamiento a centros de atención mental durante los sucesos de Vargas; paralelamente en grupos para la reconquista de nuestro Folklore, se fue generando esa cultura e indudablemente un compromiso de forma desinteresada por ayudar al otro.

No tengo duda en decir, que esas experiencias nutrieron y a la vez abrieron nuevos caminos.  El trabajar en dos organizaciones de derechos humanos,  y haber tenido la posibilidad de aprender y desarrollarme personal y profesionalmente en una de estas durante (11)  años, no tiene precio.
Pero sin duda, esta motivación no tendría soporte sin la gente, las víctimas, las comunidades, los destinatarios y destinatarias de nuestra labor, los compañeros y compañeras de lucha, los funcionarios y funcionarias conscientes.

Hay que tener presente que la relación del activista de derechos humanos con los destinatarios o destinatarias de su labor se hace sin juicios, prejuicios, ni estereotipos, etc.; en muchos casos tan próximos y tan fraternos. Contando con la mejor herramienta  para esta relación como lo es la comunicación.
Por último y no menos importante, el impulso a estudiar derecho no es heredado, se acarrea del trabajo realizado, del escuchar día a día a las víctimas en búsqueda de justicia, y de sosiego frente a la indiferencia de quienes se cubren los ojos, se hacen los sordos frente a la injusticia. En definitiva por la opción de vida que escogí, colaborar por una sociedad justa.

En este contexto, no me queda más que decir que no podemos trasformar nuestra realidad si no partimos por transformarnos a nosotros/as mismos/as.
En conclusión, a mi modo de ver el activista en derechos humanos cuenta con ciertas virtudes que no deben ser vistas como genes con los que se nacen o como un don que se te regala, sino como una forma de actuar, de vivir y porque no decirlo, de existir.  En definitiva son cualidades para nada vagas que se van arando.
El defender los derechos humanos es una bandera de paz y el fruto por ello,  es la construcción de una sociedad justa. Estoy totalmente convencida que para su realización se debe obrar, con convicción  y contundentemente como decía José Martí “Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

No existe una forma exclusiva de ser activista. Cada activista se moviliza por motivaciones diferentes, persigue fines distintos y en definitiva es una persona distinta con diferentes ideas y comportamientos. No obstante, el activista de derechos humanos, trabaja para hacer realidad los derechos humanos. “Pese a su diversidad, los defensores y defensoras de los derechos humanos tienen varias características en común, con independencia de quiénes sean o qué hagan. Todos respetan el principio fundamental de universalidad: que todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos, sin importar el género, la raza, la etnia o cualquier otra condición. Todos se comprometen a cumplir las normas internacionales de derechos humanos y a respetar los derechos y las libertades del prójimo en sus propias acciones”[1].

Debo concluir, pero antes de hacerlo deseo citar  al gran poeta chileno Pablo Neruda  “Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.”